No sé si será cosa del destino, pero tras mucho tiempo sin pisar Portocolom en menos de quince días ya hemos estado dos veces y la verdad es que siempre ha sido uno de los pueblos más bonitos de Mallorca, ¡me encanta!
Ayer domingo de Pascua decidimos salir a comer fuera con Miguel Ángel e Isa (encuentro muy divertido dar nombres de personas que quien lee esta líneas probablemente no conoce; es como crear personajes de ficción). Estamos todos saturados de empanadas, robiols y crespells; el frit de Pascua ni nos atrevemos a probarlo ya. La solución es evidente: elegir un lugar preferiblemente costero y decantarse por un buen pescado. Así que aquí aparece de nuevo Portocolom.
