Hoy domingo 23 de octubre, ni el telediario del mediodía de la primera de TVE, ni el periódico El País (tanto en su edición impresa como en la digital), se han hecho eco del incidente que se cuenta en esta noticia de EuropaPress. En las noticias de Telecinco, por ejemplo, sí ha salido pero en la edición digital de El Mundo, por otro lado, tampoco lo he visto. ¿Casualidad? Yo no lo creo. El gobierno valenciano ya ha protestado y con razón, de eso habla precisamente la noticia. Pero lo más llamativo del asunto es que lo verdaderamente importante: El hecho en sí de que se haga propaganda política y sobre todo apología anexionista en un partido de fútbol, parece no sorprender ni escandalizar a nadie en el resto de España. Menos mal que a menos que el pueblo balear quisiera ser anexionado, cosa que dudo, ja en poden fer de bots aquesta gent!. Al fin y al cabo, no protestar va con nuestro caracter ;-) què hi farem!.
Generalizando, con Cataluña me pasa un poco como con los EE.UU.: Siempre me sorprende como pueden ser capaces de lo mejor y de lo peor. Admiro muchas cosas de su gente e incluso de sus dirigentes, pero con el ansia imperialista de algunos de ellos es que no trago. Ni lo de ayer tiene nombre ni la (falta de) reacción de los medios de comunicación es de recibo.
Otra perla: “Maragall propone una cumbre de presidentes de la Corona de Aragón” Haber A ver si al final resultará que los catalanistas defienden lo que podríamos llamar els països aragonesos. Y es que eso de los derechos históricos también ya clama al cielo, ¡vaya vergüenza! ¿Qué pensarían ustedes si saliera alguien reclamando hoy los derechos históricos de la nobleza? Pues esto es lo mismo. Si en el pasado no todas las personas disfrutaban de los mismos derechos, incluso había quien no tenía ninguno, ahora ésto ya no se lo cuestiona nadie y como tal está recogido en el primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En mi opinión, esgrimir estos antiguos derechos en pleno siglo XXI es una postura discriminatoria y más que conservadora. ¿Y resulta que quienes lo hacen se llaman a sí mismos progresistas? Ver para creer.