Vendo cámara reflex digital Olympus E-300
Miércoles 18 Julio 2007Actualización: La cámara ya está vendida. Muchas gracias a las personas que os habéis interesado en ella.
Actualización: La cámara ya está vendida. Muchas gracias a las personas que os habéis interesado en ella.
Cada año, al comienzo del verano en nuestra siempre soleada Mallorca, se debería celebrar una fiesta-concierto tan divertida como la del pasado domingo 24 de junio en la Fundació Pilar i Joan Miró de Palma de Mallorca. Aunque estaba anunciado en el Youthing, la sensación era la de estar asistiendo a un evento especial y reservado sólo a unos pocos iniciados o conocedores, casi como si se tratara de un secreto.

Mientras esperábamos en la familiar -por sus reducidas dimensiones- sala de embarque del aeropuerto de Tegel, aproveché para conectarme a Internet mediante la PDA a través de bluetooth y vía móvil 3G (¡es que soy un geek!) y ponerme al día de la política local, es decir, básicamente para saber si había pacto o no (y entre quienes). Sin novedad. Me canso pronto de política y me paso a la sección de cultura. Los canadienses Apostle of Hustle están en Mallorca y van a dar un concierto a las 22:00 en el omnipresente Teatre de Lloseta. Si el avión se da prisa con suerte llegaré, pienso.
Hace ahora una semana recibí dos mensajes. El primero llegó mientras caminaba por una calle de Palma después de comer; decía algo muy extraño o, mejor dicho, algo extrañamente familiar: enbenenate, es decir, envenénate. El soporte era tan curioso como el mensaje, una botella de cerveza, quizás con el único objetivo de que no me pasara desapercibido.
Unos metros más adelante descubrí la firma, bueno, lo que yo interpreté como la firma: lolipop. Este nombre es de alguna manera un sinónimo de dolorespop y, por eso, enseguida me fijé en la pintada. Reconozco que todo esto es un poco friki, bueno, en realidad es casi de un frikismo extremo aterrador, pero es que yo siempre he creído en las señales.
El segundo mensaje también se me hizo extraño, era un adiós.

La piel de gallina. Ayer noche (por el sábado 19 de mayo, ¡que llevo un retraso!) perdí la cuenta de las veces que se me erizó el vello en el Teatre de Lloseta. Sí, tan emocionante me resultó el concierto de presentación de Travolta. Concierto que llevaba esperando desde hacía más de un mes, desde que se anunció en el web del grupo, aún cuando todavía nada se podía leer en el de Fona. Desgraciada y para mí incomprensiblemente éramos poquísimos en la sala, menos incluso si descontamos a Xabel Vegas y compañía, que les habían teloneado (con infinidad de problemas técnicos y un sonido deplorable), y a los amigos: Jaime García y Toni Toledo.
Ya no estoy seguro de si quedará alguien entre el público de este blog que todavía mantuviera la esperanza de llegar a ver y leer algo sobre ese día, pero por si acaso continuaré.

Esta última semana (por la del 19 de marzo) ha sido intensa y variada en cuanto a música en directo: el martes tuvimos ocasión de ver y escuchar a Viarosa en el Centre de Cultura Sa Nostra de la mano de Tomeu Gomila y su Waiting for Waits; el jueves, Fona Artists nos ofreció a John Cale y su impresionante banda en el Teatre de Lloseta presentando su último disco Circus Live; y el viernes tuvimos a Mendetz, teloneados por Sara da pin up, en la sala Sonorama de Palmanova gracias al Cultura Club y a su infalible programador Toni Plà. Mallorca parece estar -por fin- definitivamente instalada en primera línea del circuito musical nacional e internacional.
Sí, en este blog se sigue hablando de música y se continua publicando fotos de conciertos. Y el último concierto al que fuimos es el de Attic Lights el pasado sábado 3 de febrero en La Factoria de So, Ses Cases de Son Llaut, en la carretera de Santa María a Consell. Era la primera vez que íbamos a este local y, tras pagar y franquear la puerta, lo primero que pensé fue ¡qué mal suena esto!, menos mal que el buen hacer de Attic Lights nos lo hizo olvidar.
El viernes fue mi cumpleaños. Y para celebrarlo, como no podía ser de otro modo, mis amigos de Fona y Primeros Pasitos montaron un concierto en mi sala favorita, el Teatre de Lloseta. Yo había pedido The Polyphonic Spree pero ellos se empeñaron en traer a los escoceses Camera Obscura. Nadie es perfecto… y tampoco es para quejarse ¿verdad?
Lo peor del concierto: el tipo al mando de las luces, rompetechos -como le bautizamos-, enemigo declarado de la fotografía y alguien que todavía no ha descubierto las infinitas ventajas y el bonito efecto del haz de luz blanca. Lo mejor: el sonido, que fue espectacular durante todo el concierto hasta que, incomprensiblemente, en la última canción alguien tocó algo, y ésta y los dos bises siguientes sonaron de verdadera pena.
Camera Obscura muy bien, la horita justa supo a poco. Quizás, como comentó Mario, la elección del orden de los temas -con una primera parte más lenta y una segunda más movidita- no fuera la mejor, pero yo en ningún momento me aburrí, todo lo contrario.
Y para redondear la velada disfruté de encontrar y poder charlar con algunos amigos: Inma -la primera en felicitarme-, Manel Zinedines, Luisa y Tomeu -que me presentó a Nacho Magnetic Band- y por supuesto a Sebas (¿a qué hora habíamos quedado para tomar café?) y a Joan.
Hace semanas, concretamente fue el domingo 26 de noviembre, cuando Lisa Germano volvía a Mallorca para actuar en el auditorio del Conservatori Superior de Música i Dansa de les Illes Balears. Y de nuevo fue gracias a Tomeu Gomila y su festival Waiting for Waits.
Como seguramente muchos de los asistentes, ese día fue la primera vez que presenciaba un concierto en este espacio y tengo que admitir que la experiencia no fue lo satisfactoria que me imaginaba porque, aunque la acústica de la sala posiblemente no sea mala, el equipo de sonido y especialmente la posición, exageradamente elevada, de los altavoces por los que sonaba principalmente la voz de Lisa, creaba una extraña disociación imagen-sonido que me resultó bastante desagradable. Y para empeorar la situación, cada vez que cogía la guitarra -durante la actuación fue alternando canciones acompañadas al piano y a la guitarra- se oía un molesto zumbido por el amplificador.
A pesar de todo, Lisa Germano consiguió hacer un buen papel y tuvo que salir dos veces a regalarnos unos bises. Al terminar, se produjo una avalancha compradora entre el público que dejó agotado tanto al pobre Tomeu como el stock de discos que traía: Lullaby for pigs (2003) y In the maybe world (2006).
Por cierto, la iluminación era tan pobre y mortecina que lo de las fotos tampoco resultó muy provechoso; publico dos de las pocas que intenté tomar por no perder la costumbre.
Fue un concierto bonito y entrañable el de Jon Auer en el Teatre de Lloseta. Hasta se podría calificar de familiar gracias en parte a esa puesta en escena tan diferente de la habitual: Jon Auer a pie de público, unas setenta personas que estábamos sentados en torno a pequeñas mesitas iluminadas con una vela y dispuestas en distintas alturas como una especie de gradas que, en realidad, parecían estar construidas con las piezas del propio escenario.