A mí me pasó desapercibido, pero no así a mi amigo Toni G. Gracias.
Coge el penúltimo número del Youthing, el 326, ábrelo por la página 23 y lee la columna de cine de Rafael Gallego “Estrenadas”; fíjate en el comienzo de la segunda reseña, la que corresponde a la película Bobby de Emilio Estévez.
“Aviso para los que escriben en los blogs y lamentan que se hable de política en esta columna: voy a volver a hacerlo.”
¿Se referirá a mí? (despitados o visitantes ocasionales, lean mi anterior apunte Hablar por hablar). Si es así, desde luego me siento honrado, no de un modo meramente personal y egoista, sino más bien en un sentido comunal: por la satisfacción de comprobar en mis carnes que lo que se dice en un modesto blog puede influir -de alguna manera- en la sociedad.
Esta vez, por lo menos, meterse en política está totalmente justificado ya que el film Bobby (por Bobby Kenedy) debe tratar obviamente de eso, de política. Y no me importa incluso que Rafael Gallego nos obsequie con su opinión personal sobre el Presidente Bush. Además, en esta ocasión la relación entre comentarios más o menos gratuitos, u oportunistas -como él mismo los define-, y la crítica puramente cinematográfica es mucho más favorable al contenido. De buen rollo, ¿eh?