Teorías políticas naïf
Desde hace años pienso, y digo a quien quiera escucharme, que el programa electoral de un partido político que se presenta a unas elecciones debería considerarse, especialmente en caso de tener responsabilidades de gobierno, como un documento contractual entre el partido y los ciudadanos. Incumplirlo debería tener serias repercusiones, por tanto. Hasta incluso la rescisión del mismo.
Más recientemente se me ha ocurrido otra idea peregrina. Consiste en comparar la acción del político, sobre todo lo que dice durante la campaña electoral, con las campañas publicitarias que llevan a cabo las empresas en su afán por vendernos sus productos o servicios. Al fin y al cabo, eso es lo que intentan ellos: colocarnos su producto. Por supuesto, el aspecto práctico primordial de esta comparación es que entonces el político debería estar sujeto a similares leyes. En particular, y al contrario de lo que sucede ahora, mentir o prometer lo irrealizable podrían ser considerados casos de publicidad engañosa. Se les debería forzar a retirar su publicidad engañosa de inmediato y a indemnizar a los ciudadanos.
En cualquier caso, una de mis más antiguas ideas sobre estos asuntos es que el problema de los sistemas políticos, de todos, es en esencia un caso de escalabilidad (acepto considerarlo una deformación profesional de informático). Todos en pequeña escala parecen buenos, funcionan en la teoría, pero fallan irremediablemente al aplicarlos a estructuras de mayor dimensión. Por ejemplo, recuerdo haber leído hace años sobre una experiencia de gobierno municipal en Brasil basado en asambleas populares. Decían que funcionaba. No he vuelto a oír hablar sobre ello pero ¿seguro que serviría igual para gobernar un país?
Jueves 25 Enero 2007 at 12:18
yo no sé si lo de las asambleas populares puede funcionar (lo dudo), pero sí pienso que esto de votar cada cuatro años a las tres ofertas posibles no es democracia ni es nada.
debería haber escalones graduales de democracia real y, sobre todo (y esto no es tan difícil, porque se hace por ejemplo en el reino unido), los concejales o diputados deberían responder directamente ante los votantes de su circunscripción, no someterse a la disciplina de partido como hacen todos ahora. esto de las listas cerradas es una burla, y son culpables todos los políticos profesionales, sin excepción.
Viernes 26 Enero 2007 at 0:02
Lo que quería decir con el ejemplo de las asambleas populares es que pienso que cualquier sistema puede ser válido a determinada escala (vecinos de una escalera, de un piso, una calle, un barrio o todo el municipio, etc.), pero que eso no garantiza que funcione bien en cualquier otra, especialmente cuanto más participantes existan y más complejo sea el sistema, por tanto. Obviamente el meollo de la cuestión es el propio ser humano con sus muchas virtudes e incontables males; y que, desde luego, si no existe interés, ganas, paciencia y perseverancia no hay (habrá) nada que hacer. Y lo que dices en tu comentario es la pura verdad, pero lo que no termino de entender es qué quieres decir con “escalones graduales de democracia real”. Suena a teoría naïf ;-)
Lunes 29 Enero 2007 at 17:56
no, no es naïf. es posible establecer distritos electorales que realmente puedan decidir más a menudo que los cuatro años de turno, donde la gente tenga mayor participación y donde el control a los políticos sea más concreto y no las generalidades con que nos vemos obligados a tragar.
otro día hablamos de conceptos con una caña delante, que cuando me siento ante el teclado no tengo tiempo ;-)
Miércoles 14 Febrero 2007 at 0:35
[...] ¿Quién me iba a decir que los propios políticos -cuando menos algunos- compartirían mis teorías políticas naïf? [...]