Archivo del mes de enero 2007

Teorías políticas naïf

Miércoles 24 enero 2007

Desde hace años pienso, y digo a quien quiera escucharme, que el programa electoral de un partido político que se presenta a unas elecciones debería considerarse, especialmente en caso de tener responsabilidades de gobierno, como un documento contractual entre el partido y los ciudadanos. Incumplirlo debería tener serias repercusiones, por tanto. Hasta incluso la rescisión del mismo.

Más recientemente se me ha ocurrido otra idea peregrina. Consiste en comparar la acción del político, sobre todo lo que dice durante la campaña electoral, con las campañas publicitarias que llevan a cabo las empresas en su afán por vendernos sus productos o servicios. Al fin y al cabo, eso es lo que intentan ellos: colocarnos su producto. Por supuesto, el aspecto práctico primordial de esta comparación es que entonces el político debería estar sujeto a similares leyes. En particular, y al contrario de lo que sucede ahora, mentir o prometer lo irrealizable podrían ser considerados casos de publicidad engañosa. Se les debería forzar a retirar su publicidad engañosa de inmediato y a indemnizar a los ciudadanos.

En cualquier caso, una de mis más antiguas ideas sobre estos asuntos es que el problema de los sistemas políticos, de todos, es en esencia un caso de escalabilidad (acepto considerarlo una deformación profesional de informático). Todos en pequeña escala parecen buenos, funcionan en la teoría, pero fallan irremediablemente al aplicarlos a estructuras de mayor dimensión. Por ejemplo, recuerdo haber leído hace años sobre una experiencia de gobierno municipal en Brasil basado en asambleas populares. Decían que funcionaba. No he vuelto a oír hablar sobre ello pero ¿seguro que serviría igual para gobernar un país?

Dictocracia y dictócratas

Lunes 22 enero 2007

Dictocracia: Dícese de aquel régimen político de corte dictatorial y personalista que se presenta como una democracia. Es decir, algo así como democracia por fuera y dictadura por dentro; vamos, lo peor de lo peor.

Y si hay que poner un ejemplo actual de dictocracia y de dictócratas, el más claro sería sin duda Venezuela y el payaso de Hugo Chávez, su Presidente, el paradigma de dictador populista; el que manipula a su antojo y sin cargos de conciencia la vida y el destino de su país ¡pobre país! Y ahora para convertirlo definitivamente en el patio de su casa, pues nada, decide que se le tiene que poder reelegir muchas veces, que nacionaliza lo que le viene en gana y que se otorga poderes especiales… y si para disimular se tiene que reformar la ¡uy perdón! su Constitución, pues se cambia y punto.