Los otros clásicos del verano
Estamos en verano, es obvio, y además del calor, las vacaciones y la playa, las terrazas y las jornadas intensivas, los escotes profundos y las faldas mínimas, y todas esas cosas que consideramos buenas y agradables de la temporada estival, ya han empezado a llegar esos otros clásicos del verano. El primero: La huelga de los sinvergüenzas de los pilotos jet-set de Iberia, que espero que les salga bien cara -en los tribunales- por lo absurdo de su intromisión en las decisiones de la empresa para la que trabajan. Hoy contaban en unas telenoticias que estos señoritos han convocado huelga en verano 24 de los últimos 27 años.
Y supongo que no tardaremos en sufrir las consecuencias de los desmanes de esos otros grandes profesionales de nuestros buenos vecinos: la clásica huelga de los controladores aéreos franceses. Y, por supuesto, también esperamos ansiosos esas otras manifestaciones legales de defensa de los derechos laborales, tan entrañables en estas fechas, como son las escenas de nuestros aeropuertos llenos de basura, desperdigada a sabiendas por los supuestos encargados de retirarla. Y es que la ventaja de la huelga es que te permite sacar al gamberro caradura e insolidario que todos llevamos dentro.