Manta Ray y un fotógrafo desafortunado
Entré en el Teatre de Lloseta diez segundos después de que sonaran las primeras notas de los teloneros de Manta Ray en el concierto del pasado sábado 29 de abril. Al principio éramos pocos en la sala, pero a medida que unos inspirados The Magnetic Band iban desgranando canciones -que cada vez suenan mejores- el público iba entrando y tomando posiciones. Para el final de su actuación ya se veía claro que aunque Manta Ray no conseguiría repetir el lleno hasta la bandera de la semana anterior, las alrededor de 300 personas congregadas en la mejor sala de conciertos de la isla al menos conseguirían que esta vez los promotores no perdieran dinero.
Si los primeros ofrecieron un buen directo, aunque sean de esa raza de músicos algo sosos sobre el escenario, Manta Ray no tardaron ni diez minutos en ganarse al personal; demostraron estar en plena forma, sonaron contundentes y eléctricos -como el título de su último trabajo, Torres de Electricidad-. Sorprende la formación con dos bajos, batería y guitarra, y su disposición sobre las tablas: todos -incluso el batería- en línea al frente del escenario.
Al entrar todavía no había escuchado ninguna de las nuevas canciones y aunque no soy un superfan de este grupo ni de sus canciones de postrock atormentado, salí contento y con el disco que, por cierto, se vendía caro -doce euros, igual que en tienda- para tratarse de un tenderete de merchandising post-concierto. De otro modo quizá hubiera arrasado, pues sobre la mesa estaban “Estratexa”, “Pequeñas puertas…”, su álbum homónimo y otros trabajos y colaboraciones.
El Teatre de Lloseta recuperó su estupendo sonido habitual en ambas actuaciones pero la iluminación continúa siendo un punto débil de este local. Los extremos del escenario están casi en penumbra, sin ningún foco de efecto; se abusa de los tonos rojos -penosos cuando son la única fuente de iluminación- y el juego de luces es prácticamente inexistente.
The Magnetic Band
El fotógrafo desafortunado
Es curioso que la primera imagen que captó mi atención cuando entré en la sala fuera finalmente la última que pudiera tomar: los pedales sobre el amplificador Marshall. Justo después de apretar el disparador lo supe. Se me había agotado la batería de la cámara y la de repuesto estaba en casa. Adios a las fotos de Manta Ray.
Posdata: Torres de electricidad es un disco notable; no entra a la primera escucha pero es de esos que si les das una oportunidad te terminan gustando.








