Porque no hay dos hombres iguales

Porque no hay dos hombres iguales

¿Qué puede llevar al dueño o dueña de un bar de la plaza de Petra a hacer algo así? En cualquier caso, es todo un ejemplo de ergonomía urinaria y atención al detalle para el cliente masculino. Desde luego, ella, la supuesta madona del local, era muy alta y, tal vez, pensando lo cómodo que le resultaría disfrutar de un vater a su altura y sabedora de las dificultades para la micción de algunos de los parroquianos que frecuentan su café, decidió ponerle remedio por la vía de la personalización. Yo, por si acaso, no entré en los aseos de damas para combrobar si ellas también cuentan con un servicio tan esmerado.

3 Comentarios a “Porque no hay dos hombres iguales”

  1. vito gonzaga Says:

    El de la izquierda es para niños ¿no?

  2. Magda Says:

    Creo recordar que en un restaurante de Algaida tienen una canal que baja diagonal por la pared. Los hombres hacen “pipí” contra la pared, colocándose en la pared en función de su estatura.

  3. julio Says:

    ¡Sí, es verdad, me parece que yo también he estado ahí! Seguramente se podría hacer un catálogo fotográfico de baños diferentes; yo me sé de una que ya lo ha pensado (jijiji). Uno que me gustaría retratar es el de señoras del Restaurante Portixol: según me han contado tiene dos vaters juntos, perfecto para amigas parlanchinas :-)

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