Porque no hay dos hombres iguales
¿Qué puede llevar al dueño o dueña de un bar de la plaza de Petra a hacer algo así? En cualquier caso, es todo un ejemplo de ergonomía urinaria y atención al detalle para el cliente masculino. Desde luego, ella, la supuesta madona del local, era muy alta y, tal vez, pensando lo cómodo que le resultaría disfrutar de un vater a su altura y sabedora de las dificultades para la micción de algunos de los parroquianos que frecuentan su café, decidió ponerle remedio por la vía de la personalización. Yo, por si acaso, no entré en los aseos de damas para combrobar si ellas también cuentan con un servicio tan esmerado.
Jueves 2 Marzo 2006 at 0:57
El de la izquierda es para niños ¿no?
Jueves 2 Marzo 2006 at 19:03
Creo recordar que en un restaurante de Algaida tienen una canal que baja diagonal por la pared. Los hombres hacen “pipí” contra la pared, colocándose en la pared en función de su estatura.
Sábado 4 Marzo 2006 at 17:38
¡Sí, es verdad, me parece que yo también he estado ahí! Seguramente se podría hacer un catálogo fotográfico de baños diferentes; yo me sé de una que ya lo ha pensado (jijiji). Uno que me gustaría retratar es el de señoras del Restaurante Portixol: según me han contado tiene dos vaters juntos, perfecto para amigas parlanchinas :-)