Cuento de Navidad en verano

Luces de Navidad

Ésto no necesita presentación. Es un relato corto. Es un cuento de Navidad. Es verídico. Y además es lo más personal e íntimo que he publicado nunca.

Cuento de navidad en verano

Aunque llevaba treinta y siete años en el mundo no era sabio, ni tan siquiera perspicaz. Pero había cosas que sí había aprendido. Sabía, por ejemplo, que las cosas pasan cuando y porque tienen que pasar; o que las casualidades tienen menos que ver con el azar de lo que a simple vista pueda parecer o que, simplemente, no lo son tanto. También aprendió que las señales no son una invención, son reales y están llenas de significado, y que lo importante siempre es pequeño y sin embargo indestructible e infinito.

Por eso esta historia es breve y, aunque no dice mucho, lo explica todo. Y además es circular: indestructible e infinita.

Capítulo 1: La flor de Pascua

La Euphorbia pulcherrima es conocida como planta de interior; se aprovecha su floración navideña aunque se puede conservar durante varios años. Es una planta de origen mejicano perteneciente a la familia de las de las Euforbiáceas, también conocida con los nombres de: Flor de Pascua, Pascuero, Poinsettia, Estrella Federal o Estrella de Navidad.

Sus inflorescencias (ciatios) de color amarillo, no tienen mucha importancia decorativa, pero sí sus brácteas (hojas modificadas), que rodean a las flores y son realmente las que dan la belleza a la planta. Estas brácteas, según las variedades, combinan los colores rojo, rosa, blanco, marfil, salmón etc., siendo el rojo el color predominante en el mercado. El desarrollo de flores y la coloración de las brácteas puede producirse en 2-3 meses dependiendo de la variedad y el número de semanas de días cortos necesarias para la inducción y el comportamiento frente a las temperaturas mínimas.

Aquel mes de junio, semanas antes de recibir de nuevo la visita de la muerte cercana e inesperada, se dio cuenta que sucedían algunas cosas extrañas en la casa. ¿Casualidades? No, de eso estaba seguro: era imposible que fueran fruto del azar.

Primero, comenzó la flor de pascua; hasta entonces, cada año después de la Navidad la poinsettia iba perdiendo sus hojas hasta quedarse desnuda, en los mismos huesos como quien dice y, al poco, ya no resistía el frío de enero o quizá fuera el calor de la primavera; el caso es que, desde que podía recordar, siempre, cada año y sin importar los cuidados que recibiera, la plantita se había ido consumiendo hasta morir. Pero aquel invierno y aquella primavera fueron diferentes. Era una señal. Al principio no nos dimos cuenta pero, después de haber perdido su vestido como era habitual y, a pesar de su aparente fragilidad, aquel año la flor de pascua no siguió el camino de sus antecesoras; aquel año la pequeña plantita aguantó, tranquilamente dormida para al final, poco a poco y sin hacer ruido, florecer con una fuerza inaudita, como si despertara de su letargo con evidentes ganas de vivir, verde y roja y más bonita incluso que antes.

La flor de pascua no estaba allí ni había revivido por casualidad; se llamaba Dolores y era fuerte por dentro.

Capítulo 2: La clívia

La clivia, es una planta herbácea perenne originaria de África del Sur que se utiliza como planta de interior y en ocasiones como flor cortada. Todos los tipos cultivados proceden de la especie Clivia miniata, siendo la variedad más extendida la “Grandiflora”. Pertenece a la familia de las Amarilidáceas y crece de manera espontánea en los bosques de África del Sur, en lugares protegidos de los rayos del sol.

Las hojas son planas, gruesas y trenzadas, con un color verde oscuro muy característico. Su estructura es llamativa, en forma de abanico. Presenta raíces carnosas. Del centro de las hojas nace el tallo floral, denominado escapo y que está coronado por una umbela de flores de color naranja. Puede desarrollar unas 5-6 hojas al año y, según las variedades, éstas pueden aparecer en la estación fría o en la cálida, aunque requieren dos meses de frío antes de florecer y, generalmente, la floración se produce a comienzos de febrero o marzo.

Aquel mes de junio, semanas antes de recibir de nuevo la visita de la muerte cercana e inesperada, también sucedió otro hecho sin precedentes.

Algunos años antes, las niñas nos habían regalado una planta, una clívia, que ahora estaba en un tiesto bastante pequeño para su tamaño porque año tras año había ido creciendo fuerte y sana y verde; pero que desde la primera vez que entró en nuestra casa adornada con unas bonitas flores de color naranja, cuando las hubo perdido como es lo natural en una clívia, nunca más volvió a tocarse con ellas. Crecía fuerte y sana y verde pero no sacaba flores.

Ellos querían un hijo; pensaban que sería fácil pero ya llevaban algún tiempo intentándolo sin éxito; no se sentían tristes ni frustrados, sólo continuaban intentándolo. Cuando sucedió el segundo hecho singular, al principio lo interpretaron como una señal de que iban a tener suerte y que en poco tiempo ella quedaría embarazada. Aunque más tarde estuvo claro que ése no era el verdadero significado de la señal.

La clívia floreció aquel mes de julio y dio siete preciosas flores de un bonito tono rojo anaranjado. Por supuesto no se trataba de una mera casualidad. Aún sin tener ni idea de jardinería o botánica, para ellos estaba meridianamente claro que aquello era una señal auténtica. Sabían que detrás de este hecho sorprendente se escondía una razón de verdadera importancia.

Nuestra clívia era una planta extrovertida, sus hojas se alargaban y extendían como si quisieran tocar todo lo que encontraran a su alrededor; toda ella rebosaba vida y alegría en el verde intenso de sus hojas y en sus siete flores de color naranja. Se llamaba Carmen y era verdaderamente especial.

Capítulo 3: La señal

Aquel día, cuando recibieron la visita de la muerte cercana e inesperada, lo comprendieron todo. Ahora sabían el verdadero significado de estas señales.
Aquel mes de junio Dolores se había acercado; no quería dejarles solos en este momento, quería esperar y acompañar a Carmen en su viaje. Por eso tenía que ser fuerte y valiente como un árbol y por eso era una flor de Pascua, porque todos sabemos que estas plantas son como pequeños arbolitos.

Y aquel mes de julio, cuando Carmen hubo de partir, casi sin tiempo de preparar sus maletas, sin ni siquiera unos minutos para llamar y despedirse de los amigos, Dolores ya se encontraba allí, esperando pacientemente. Pero Carmen también quería que sintiéramos su presencia, que no tuviéramos ninguna duda de que aunque sabíamos que se iba, que debía irse, en realidad todavía estaba muy cerca y seguiría estándolo durante todo el tiempo que fuera necesario; pero sobre todo deseaba mostrarnos que estaba contenta, que era feliz, que Dolores había venido a esperarla y que ahora podrían aprender de nuevo a vivir juntas.

Posiblemente en unos meses ellos tengan descendencia, sucederá por que así tiene que ser y no se sentirán sorprendidos porque saben que estas cosas, por muy pequeñas o modestas que puedan parecer en un principio, estas cosas, como todas las verdaderamente importantes de la vida, no son fruto del azar. Son señales. Y son indestructibles. Y son infinitas.

Y así es como él, a pesar de su ignorancia sobre jardinería y botánica, sobre las cosas que parecen pequeñas pero que son inmensas, sobre la vida y sobre las personas y sobre tantos otros temas; así es como yo, aquel triste mes de julio que tanto se asemejaba a aquel otro de diciembre, me estrellé con la realidad y comprendí a la fuerza el poder de las señales. Por cierto, ¡no penséis ni por un instante que los meses de julio y diciembre son pura casualidad!
Julio, nacido en diciembre.

Urb. Las Palmeras (Lluchmajor) y Palma de Mallorca, 18-21 de julio de 2005

3 Comentarios a “Cuento de Navidad en verano”

  1. Toni Says:

    Muy emotivo. De verdad que me la historia me ha conmovido. Gracias.

  2. Magda Says:

    He leido tu cuento varias veces. No me gusta dar opiniones sobre un texto hasta que estoy segura de lo que provoca en mi.

    He sonreido cada vez, con la lagrimilla asomando a mis ojos; cada vez me ha gustado más que la anterior.

  3. julio Says:

    Muchas gracias a los dos por vuestras opiniones y sobre todo por estar ahí. De corazón.

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