La curiosidad también infecta ordenadores
Dicen que la curiosidad mató al gato pero, en Internet, si te dejas llevar por este instinto básico y casi infantil, muchas veces lo único que consigues es acabar con una infección (de sistema operativo, claro). Y esto es precisamente lo que me ocurrió el viernes.
La curiosidad combinada con la emoción del voyerismo resultó fatal para la salud de mi ordenador, entiéndanme, estoy hablando de Metaspy, la herramienta que permite ver en tiempo real las frases empleadas por los usuarios del buscador Metacrawler para encontrar páginas u otros recursos en la red.
Si uno elige la opción unfiltered puede descubrir los intereses más ocultos de la gente; pero ¡cuidado!, dejarse llevar por la natural inclinación a explorar algunas de las páginas, que aparecen como resultado de dichas consultas, tiene sus peligros; constituyen una especie de submundo virtual (subinternet, podríamos llamarlo) que, por otro lado, no es más que un reflejo del real.
Yo tuve suerte porque mi infección resultó ser sólo un molesto aunque inocuo espécimen de adware, que pasó desapercibido a mi antivirus y que me llevó cuatro horas de diagnóstico y cirugía intensa a registro (de Windows) abierto. Bien es cierto que mi Windows 2000 no estaba muy actualizado que digamos y que, en un momento dado, bajé la guardia y utilicé Internet Explorer en lugar de mi fiel Firefox para intentar ver una página que no mostraba nada en este último navegador. Error fatal.
No descargué ningún fichero ni ejecuté acción alguna. Por lo tanto, supongo que un agujero de seguridad en el explorador de Microsoft debió ser la vía de infección. Ahora, además de dedicar una hora más a aplicar al sistema operativo todas las actualizaciones y parches de seguridad disponibles, he limitado al máximo todas las opciones de ActiveX, posible culpable de la infección.
Parece mentira que esto me haya pasado a mí. Pero, por segunda vez en mi (amplia) experiencia como profesional de la informática e Internet, un pequeño momento de despiste trae como consecuencia un problema de este tipo. No me volverá a suceder. Lo prometo.