La teoría de la mediocridad

Tengo un problema: Vivo/vivimos en una sociedad mediocre y, lo que es todavía peor, la mediocridad es un valor en alza, es más, creo que ésta es lo más, lo único, lo verdadero, es el valor. ¡Pues vaya un descubrimiento! puede decir alguno de ustedes, mis (hasta ahora) no-lectores. Y, efectivamente, no soy el primero ni seguro seré el último en pensarlo, pero hoy me siento un incomprendido; no entiendo lo que pasa a mi alrededor.

Desde luego hay otras características que suelen acompañar a la mediocridad: la incompetencia, la envidia, la hipocresía… incluso la simple vileza. Hay otros, más, muchos más, lo sé. Bueno, el caso es que la mediocridad, según como se mire, es la menos mala de los rasgos humanos. ¿No se lo creen? Hagan la prueba, lean atentamente: mediocre – incompetente – envidioso – falso – vil; otra vez pero ahora más rápido: mediocre – incompetente – envidioso – falso – vil. ¿Lo ven? casi parece una disculpa, un eximente, “bueno, no es malo, sólo es mediocre“; podría ser peor, Right?

Wrong!
Precisamente, es la peor; pasa desapercibida pero es una verdadera atractora de las peores cualidades humanas.

Decía antes que la mediocridad es un valor en alza, especialmente en el puesto de trabajo, especialmente en la administración pública; lo veo cada día, me siento como en Matrix, miro y veo código, el código de la mediocridad. ¿Por qué debemos permitir que personas limitadas e incompetentes juzgen sobre aquello que desconocen, sólo por que eso es parte de la responsabilidad adquirida con su puesto de trabajo (aunque no estén capacitados para ello)? ¿Por qué no se puede luchar contra esto sin perder siempre; sin suicidarse, metafóricamente, en el proceso? Si no tuviera miedo a perderlo todo, contaría lo que veo, lo que sé; pero ya ven, a lo peor la mediocridad es, además, contagiosa.

O sea, que después de todo resulta que su principal valedor, aquello que la fomenta, que impide que desaparezca, es sobre todo el miedo, ¡qué humano y qué triste a la vez!

Volviendo al principio, mi teoría no es otra que vivimos rodeados de mediocridad, que cuando alguien o algo despuntan el programa de autoprotección del “sistema” se encarga de hundirlo, torpedearlo, matarlo o cuando menos ocultarlo a la vista de los demás; exiliado, guardado en un rincón, cuanto más oscuro mejor. En cambio, otras personas y otras ideas, mediocres como el propio sistema, se ven empujados al éxito, a un éxito inventado pero seguro; no hay que preocuparse, nadie pedirá jamás explicaciones. Y así el sistema se va retroalimentando. Pero…

Se que estáis ahí, percibo vuestra presencia, se que tenéis miedo, nos teméis a nosotros, teméis el cambio. Yo no conozco el futuro, no he venido para deciros como acabara todo esto, al contrario, he venido a deciros como va a comenzar. Voy a colgar el teléfono y luego voy a enseñarles a todos lo que vosotros no queréis que vean. Les enseñaré un mundo sin vosotros, un mundo sin reglas y sin controles, sin límites ni fronteras, un mundo donde cualquier cosa sea posible. Lo que hagamos después es una decisión que dejo en vuestras manos.

Y no estoy solo, hay más como yo, somos muchos y estamos atentos.

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